La uberización de nuestro trabajo

En el mundo de la publicidad hay un festival muy reconocido al que voy todos los años. Me gusta mucho la publicidad, el diseño, el arte y el marketing, de hecho, a los pocos años que me recibí de abogado, y luego de haber hecho un posgrado en Alta Tecnología en la UCA, hice un curso en el 2009 sobre dirección creativa en la AAAP (Asociación Argentina de Agencias de Publicidad).

La primera vez que escuché la frase “la uberización de algo” fue en El Ojo de Iberoamérica en su edición #ElOjo2017 donde se comenzó a explicar que comenzábamos a vivir la “uberización” de la publicidad.

En el XIV Congreso Mundial de Mediación que se realizó en Buenos Aires, en el mes de septiembre del 2018 donde pude presentar mi libro Conflicto Resuelto, en una de las conferencias, le escuché decir a Alberto Elisavetsky la misma palabra. No recuerdo bien si lo dijo o estaba en alguna de sus diapositivas, pero sí recuerdo claramente que dijo que ya pronto, nos llegaría la uberización de la mediación en línea o también llamada la mediación online.

Antes de seguir con el tema, les comparto las diapositivas de la presentación de mi libro en dicho congreso.

Así como hacemos en los Ateneos de Mediadores en vivo por Zoom y Facebook Live, donde hacemos preguntas que nos movilizan a pensar, la pregunta que te propongo es:

¿Cómo surfear la gran ola de la uberización de la mediación online en tiempos de Covid19?

Días atrás, me tocó entrevistar a un consultor y escritor que en medio de la entrevista, me recomendó un libro que mi esposa compró días antes de comenzar la pandemia. ¿Y qué frase aparece en la página 163 del libro?:

“La uberización de la abogacía”

Viéndome acorralado ante aquella frase, me tuve que hacer unos mates tempranito y comenzar a escribir…

Te invito a que juntos reflexionemos sobre éste tema. Y te invito por la sencilla razón de ser un mediador apasionado por las nuevas tecnologías y también por los grupitos de WhatsApp. Por cierto, si no estás en uno, avísame que te sumo a uno que comparto con muchos colegas copados y muy generosos.

Luego de conocer tantos mediadores agradables en  aquel congreso de septiembre del 2018, de puntos tan lejanos de nuestro maravilloso país, decidí armar un grupito de WhatsApp, y desde entonces, somos muchos administradores. Algunos colegas se suman y también otros se han bajadodebido a la enorme saturación de información que hoy abunda en nuestras redes.

“En cinco o 10 años, Modria – software para resolver divorcios y otros conflictos jurídicos vía Internet – podrá resolver cualquier disputa”. Dice Andres Oppenheimer (puedes seguirlo en su Twitter @oppenheimera).Modria fue fundada en 2011 por Colin Rule, el exdirector de resolución de disputas de eBay y de PayPal. Es una plataforma que no trabaja directamente para el público, sino que es subcontratada por las empresas para realizar labores de servicios al consumidor.

Hagamos juntos un punteo inicial sobre la frase.

Primero, tenemos que acercarnos al concepto de la uberización de algo. Es un momento disruptivo, es un cambio que llega para desestabilizar el status quo del modelo económico establecido. El nombre la firma “Uber” se prestó para crear esta expresión. En nuestro caso, diríamos que la mediación tradicional sería como subirnos a un taxi y la mediación online sería como subirnos a un Uber. Aunque como en todo en la vida, hay una infinidad de grises en el medio.

Maurice Levy, presidente del grupo “Publicis” (agencia de publicidad) dijo en el Financial Time: “La Uberización es la idea de que uno se despierta por la mañana descubriendo que su trabajo ha desaparecido”

Escribo éstas líneas, justamente, para que tengamos las herramientas para acompañar ésta gran aceleración de la tecnología que ha provocado la cuarentena de manera simultánea en todo el mundo.

Segundo, desde mi punto de vista (claro que puedes y te invito a que podemos disentir), la mediación online, hoy en nuestro país no es un modelo sustentable de negocio para los mediadores.

Al estudiar los avances y los números que he visto en algunos congresos y conferencias de importantes mediadores, veo que el gran avance de la mediación en línea o la también llamada mediación a distancia, es fundamentalmente organizada por dependencias judiciales del interior de nuestro país, con mediadores que trabajan en relación de dependencia.

También he oído la gran fama que tiene la mediación comunitaria de Argentina en todo el mundo y cómo muchos casos se han resuelto de manera online. Eso no necesariamente indica que esa actividad sea una actividad rentable para los mediadores que viven de la actividad privada.

Tercero, en las mesas de diálogo que he participado, he visto dos modelos mentales muy marcados e interesantes en la construcción de un diálogo en relación a éste tema.

Por un lado, están los mediadores optimistas que invocan al crecimiento exponencial de la tecnología y el gran uso de las redes sociales para movilizar a otros a difundir la mediación online. Éstos aseguran que la mediación online podrá resolver todos los conflictos sin moverte de tu casa.

Por otro lado, me encuentro a los mediadores menos receptivos al cambio. Ojo no los veo negados al mismo, sino que los encuentro en situación de alerta. Miran con cautela el marco normativo y argumentan desde posiciones muy sólidas que todavía la mediación online no tiene rentabilidad para el sector privado del mundo de los mediadores.

Cuarto, hablando de la uberización desde mi óptica, entiendo que no importa mucho la plataforma que utilices, sino la sostenibilidad del modelo de negocios que tengas. En otras palabras, si lo que estás añadiendo a tu manera de gestionar los conflictos no es monetizable, ni lo puedes medir, entonces algo me hace suponerque debería revisarse ese camino.

Sí, una actividad por más apasionada que sea pero no es sustentable, yo no la elijo. Por más linda que sea la plataforma y aunque abracemos el espacio de la mediación online con todas nuestras fuerzas, creo que deberíamos seguir pensando más en el modo que vamos a convertir la mediación online para aumentar nuestra cuenta bancaria, que seguir adquiriendo conocimientos y tecnología sin sentido.

Quinto, los inicios son catastróficos. ¿Te acordas de todos los taxis en Diagonal Norte peleando contra la habilitación de Uber en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Autos incendiados? ¿Choferes de Uber golpeados?

Esperemos que la uberización nos encuentre conversando con las herramientas que aprendimos en las bases de nuestra cultura de mediación. Sería necio de mi parte el pensar que no habrá enfrentamientos ni opiniones encontradas. Pero qué triste sería que nos levantemos de la mesa enojados y no escuchemos al otro. 

Recordemos a Maturana:

“En el conversar construimos nuestra realidad con el otro”

Citando nuevamente a Andres Oppenheimer, aunque él no habla de mediadores, sino de abogados, me parece que su frase es muy pertinente para seguir registrando qué nos pasa con lo que nos está pasando:

“…en suma, los abogados que continúan proveyendo servicios que no podrán ser uberizados serán aquellos que son superestrellas, los que trabajen en áreas muy especializadas de la ley que estén sujetas a cambios constantes, los que tengan que presentarse en juicios orales y los que provean servicios en los que la relación abogado-cliente sea un elemento central de la calidad”. 

La creación de valor se da por el hecho de que la plataforma que usemos logre satisfacer las demandas de nuestra gestión como mediadores. No importa cuán sofisticado y robusto sea el soporte tecnológico que tengamos. Algo me hace suponer que importan más las habilidades blandas que comencemos a incorporar con el uso de la tecnología.

Entonces… ¿Necesitamos llevar el modelo tradicional de la mediación al mundo online?

Imposible.

Déjame darte una sola razón. Hay muchísimas. Muchos colegas y yo mismo lo hemos experimentado mediando durante la pandemia. El gran estrés que nos genera mediar online es muy superior al estrés que tenemos en nuestras confortables oficinas y salas de mediación.

Cerrando. No me crean, todavía falta un montón.

Entiendo que las habilidades blandas mezcladas con el mundo digital nos están empujando a desarrollar nuestra #empatíadigital. En éste link podrás encontrar un taller sobre el tema.

 

Ahora sí, para finalizar quiero que  pensemos en los cambios que la educación está teniendo en éstos tiempos de pandemia, y en la enorme cantidad de conservatorios, ateneos, conferencias y charlas de las cuales  necesitamos participar para surfear la ola de la uberización de la mediación online.

Me gustaría que reflexionemos juntos sobre tres ideas centrales. Obviamente, vuelvo al libro de Andres en el capítulo “Edúquese quien pueda” y en línea sobre cuáles son las principales habilidades blandas que los maestros deberían enseñar a los niños de hoy día. Peter Diamandis, fundador de la Fundación X Prize respondió lo siguiente:

“Encontrar algo que los apasione.
Ser muy curiosos.
Ser persistentes y tolerantes al fracaso”.

El punto uno me toca de cerca porque muchas veces he hecho cosas para poner contentos a mis padres o a alguna autoridad institucional. El punto dos también, porque a veces doy por sentado cosas que no son ciertas y no están completas, generando un sesgo en mi información e impidiéndome seguir buscando. El último punto es clave, ser sustentable en los proyectos, no abrazar al fracaso como “¡Ay que copado es fracasar!” sino encontrar el punto de equilibrio. Ser perseverante me cuesta, pero a seguir intentando. Siempre.

Te mando un gran abrazo y gracias por leerme hasta el final.

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