Corte Sup., 06/08/1991 - Vilar, Juan C. s/ estafa grado de tentativa /Causa n° 20126-.

Fallos 314:797.

FALLO DE LA CORTE SUPREMA

Buenos Aires, 6 de agosto de 1991.

Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por Juan Carlos Vilar en la causa Vilar, Juan Carlos s/ estafa en grado de tentativa -Causa Nº 20.126-", para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1º) Que el recurso extraordinario de fs. 337 de los autos principales, cuya denegación dio origen a esta queja, fue interpuesto personalmente por el procesado Juan Carlos Vilar, sin patrocinio letrado, contra la decisión de la Sala 6a. de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, que no hizo lugar a la petición que había formulado en primera instancia, para que se lo notificara personalmente de la sentencia condenatoria dictada por esa Sala del mencionado Tribunal (fs. 332). El procesado alegó que nunca se le permitió tomar cabal conocimiento de la sentencia condenatoria, lo que infringía las reglas de notificación fijadas en el Reglamento par la Justicia Nacional y conculcaba su legítimo derecho de defensa, por lo que no cabía considerar que la condena había adquirido firmeza. El a quo dio intervención al defensor oficial para fundar el recurso extraordinario (fs. 346) y lo denegó con remisión a los términos del dictamen del Fiscal de cámara por considerar que los recaudos relativos a la validez de las notificaciones remiten al examen de cuestiones de hecho, prueba y derecho procesal ajenas a la vía extraordinaria (confr. fs. 345 y 347).

2º) Que en el recurso de hecho el apelante sostiene, también sin patrocinio letrado, que la sentencia de fs. 267/268 no puede considerarse firme, pues al no haberle sido notificada personalmente, no ha empezado a correr el plazo para interponer recurso extraordinario contra aquélla, y que, por ende, goza del estado de inocencia en tanto no se lo destruya con una sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada. De esa presentación se dio vista al defensor oficial a fin de que fundara el recurso, en razón de lo cual la defensora oficial se limitó a mantenerlo por imperativo legal obstante considerarlo improcedente por las razones que allí expresó (fs. 10 de la queja).

3º) Que, al margen de las deficiencias técnicas que contiene el recurso extraordinario de fs. 337 de los autos principales, lo que resulta atendible teniendo en cuenta que ha sido interpuesto por un lego privado de su libertad que carecía de defensor, asiste razón al recurrente en cuanto plantea que las cuestiones debatidas se vinculan directamente con la garantía de la defensa en juicio. En efecto, no se trata aquí solamente de determinar la cuestión procesal relativa al modo como debe notificarse al procesado una sentencia condenatoria en causa criminal; aquello de lo que el condenado se agravia excede el punto, pues su queja trasunta que el perjuicio a la defensa en juicio surgiría de la elección de una forma de notificación que le impide recurrir de ella. En otras palabras, la notificación no podría cumplir con su fin propuesto de emplazarlo para la interposición del recurso extraordinario contra la condena, pues habría sido realizada de un modo tal que le impide conocerlos fundamentos de ésta. El agravio aparece evidente tan pronto se toma en cuenta que el recurso extraordinario debe ser fundado en su interposición (art. 257 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

4º) Que es doctrina de esta Corte que toda sentencia condenatoria en causa criminal debe ser notificada personalmente al procesado (art. 42 del Reglamento para la Justicia Nacional) y que a partir de esta notificación habrá de computarse el plazo para deducir recurso extraordinario, a fin de que tal clase de sentencias no quede firme por la sola conformidad del defensor (Fallos: 291:572, y sus citas; 302:1276; 304:1179 ; 305:122).

Sin embargo, ello no implica que toda infracción a la exigencia del art. 42 del reglamento citado impida que la condena quede firme. Deberá, antes bien, tenerse en cuenta si las circunstancias de la causa son inequívocamente demostrativas de que no obstante la falta de notificación personal, el condenado ha tomado conocimiento completo de la condena y de sus fundamentos, y, en caso afirmativo, computar desde ese momento el plazo para impugnarla.

5º) Que, según se desprende de fs. 322, el procesado solicitó fotocopias de las sentencias de primera y segunda instancia y de las constancias de sus notificaciones. Si bien esas copias no fueron retiradas por el interesado sino por otra persona -fs. 322 vta.-, el escrito presentado seguidamente por aquél solicitando la notificación personal de la sentencia de la Cámara pone de manifiesto que al menos tomó conocimiento de la sentencia y de sus fundamentos por vía de esas fotocopia: confr. fs. 323/324-. En esas condiciones, el plazo para interponer recurso extraordinario debe computarse desde el momento de la presentación aludida y no corresponde acceder a la petición de que se le practique una notificación personal pues ella carecería de virtualidad en la medida en que puede afirmarse que a partir de aquel momento el procesado estuvo en condiciones de recurrir de la sentencia de condena. Por tal razón, y toda vez que el peticionario no ha deducido recurso alguno contra la sentencia y que se limita a pedir que se le practique una notificación que carece de objeto, pues debe tenerse por operada, corresponde declarar que no es conculcatorio de la garantía de la defensa en juicio el auto de fs. 332 que rehusó ordenar la notificación personal del procesado por considerar que la presentación de fs. 323/324 revela que el condenado tuvo conocimiento de la condena.

Por ello, se hace lugar a la queja y se confirma la decisión de fs. 332. Hágase saber, acumúlese a los autos principales y devuélvase a su origen recomendando a los tribunales que han intervenido que en el futuro den estricto cumplimiento al art. 42 del Reglamento para la Justicia Nacional.

RICARDO LEVENE (H) - RODOLFO C. BARRA - AUGUSTO CÉSAR BELLUSCIO - JULIO S. NAZARENO EDUARDO MOLINÉ O'CONNOR.