Milei en Davos: El Presidente marcó su agenda y puso a la Argentina en el centro del mundo como un faro de libertad

El mandatario argentino hizo lo que nadie se había animado a hacer en los 54 años de historia del Foro Económico Mundial. Tomar el escenario para criticar las ideas globalistas e imponer la agenda libertaria.

El presidente Javier Milei se puso el traje de profesor esta semana, y dio un discurso magistral defendiendo las ideas de la libertad, que va a quedar en la historia de los foros mundiales no solo por su contundencia, si no por el desafío de darlo detrás de líneas enemigas en un territorio hostil a los libertarios.

El Foro de Davos fue fundado en 1971, y su primera reunión se dio en 1974. Según su página oficial, fue creado para discutir cómo las empresas de Europa se podían poner al día con las nuevas tecnologías y formas de gestión estadounidense, pero luego esto fue mutando.

Hoy dice reunir a los principales líderes mundiales políticos, empresariales, culturales y de otros rubros, para debatir sobre los problemas globales, o al menos lo que ellos definen como un problema, generalmente vinculado a “fallos de mercado”, y buscar soluciones desde el Estado a estos desafíos.

Ellos afirman que su objetivo es la cooperación público-privada, y así arman agendas regionales y globales donde diagraman sistemas que expanden los poderes de los Gobiernos para intervenir directamente sobre la economía y la sociedad.

Este 2024, se celebró la edición 54° del Foro Económico Mundial en la semana del 15 de enero al 19 de enero, con una agenda de conferencias, discursos y charlas en torno a cuatro ejes temáticos, según indica su sitio web: “Lograr la seguridad y la cooperación en un mundo fracturado”; “Crear crecimiento y empleo para una nueva era”; “La IA como motor de la economía y la sociedad”; y “Una estrategia a largo plazo para el clima, la naturaleza y la energía”.

Sin embargo, el encuentro de este año tiene un lema general, que lee: “Recuperar la confianza”; el cual no aclara la confianza de quién perdieron y por qué la quieren recuperar. ¿Quieren recuperar la confianza de la gente, que se vio desdibujada tras los fallidos intentos de los organismos internacionales como la ONU y la OMS, de controlar las vidas de las personas y manejar el futuro del mundo a su gusto, como lo hemos vivenciado en la última pandemia de COVID-19 en 2020?

Tal como dijo Elon Musk el año pasado en la última edición del Foro Económico, “estas personas creen que son los dueños del mundo y quieren manejar el futuro”. Ellos dicen que quieren conectar a los políticos, gobiernos y empresas con la gente, pero “la gente” nunca participa de estos foros.

Es por eso que el discurso de Javier Milei tuvo un impacto tan fuerte en el público, no solo argentino si no que mundial. El Presidente argentino se convirtió en el mayor (y único) representante de “la gente” en el Foro, expresando lo que la gran mayoría de las personas quería decirles a los líderes globalistas hace muchos años.

Milei plantó bandera y dejó en claro que hay un importante grupo de políticos, referentes y empresarios que todavía están firmes en la defensa de Occidente, y que no tienen intenciones de dejar que las ideas socialistas lleven al mundo en el sendero de la decadencia y la servidumbre.

Javier Milei llegó a Davos el pasado martes 16 de enero junto con su hermana y secretaria general de la presidencia, Karina Milei; la canciller Diana Mondino; el ministro de Economía, Luis Caputo; el jefe de Gabinete, Nicolás Posse; y el futuro embajador en Estados Unidos, Gerardo Werthein.

Fiel a su austeridad y a su compromiso con los ciudadanos, viajó en un avión de línea comercial y con una pequeña comitiva, marcando una fuerte diferencia con gobiernos anteriores que lo hacían en el avión presidencial y con abultadas y costosas comitivas. Para referencia, el último viaje de esta envergadura de Alberto Fernández costó unos US$ 300.000 dólares más que el viaje de Milei, y llevó un total de 60 personas, entre funcionarios, asesores, familiares y asistentes.

El discurso que quedará en los libros de historia

Las definiciones más esperadas y fuertes de Milei en Davos, que llenaron de esperanza a un importante grupo de personas que veía con desazón la hegemonía de la Agenda 2030, pusieron a la Argentina en el centro de la escena, cumpliendo con su promesa de ser un faro de la libertad y del mundo libre.

“Occidente está en peligro, porque en aquellos países en los que se deberían defender los valores del libre mercado, la propiedad privada y demás instituciones del libertarismo, sectores del establishment político y económico, alguno por errores en su marco teórico y otros por ambición de poder, están socavando los fundamentos del libertarismo, abriéndole las puertas al socialismo, y condenándonos potencialmente a la miseria y al estancamiento”, arrancó.

Y continuó: “Nosotros estamos acá para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas que aquejan a los ciudadanos del mundo, sino que, por el contrario, son su causa. Créanme, nadie mejor que nosotros los argentinos para dar testimonio de estas dos cuestiones”.

“El problema es que la justicia social no sólo no es justa, sino que tampoco aporta al bienestar general. Muy por el contrario, es una idea intrínsecamente injusta, porque es violenta. Es injusta porque el estado se financia a través de impuestos y los impuestos se cobran de manera coactiva ¿o acaso alguno de nosotros puede elegir no pagar impuestos?”, completó.

En el sitio oficial de Casa Rosada está el discurso completo.

Sin lugar a dudas, este discurso marca un cambio de época y le recuerda a la gente que siempre hay que pelear por las ideas de la libertad, aunque parezca que nuestras acciones no tienen impacto en el mundo, todo suma y todo ayuda en esta batalla cultural.

Cómo decía el Padre Fundador de los Estados Unidos, Thomas Jefferson: “El Precio de la Libertad es su eterna vigilancia”. Javier Milei es el claro ejemplo, de haber estado dando esa batalla en la calle, en reuniones pequeñas de 10 personas, en canales de televisión, en debates académicos, todo era importante para él, todo sumaba, y así fue, como ahora lo vemos exponer las ideas en el foro más importante del mundo, ante las personas de mayor poder, recordándoles, que siempre la historia da revancha y que el verdadero poder es el de la gente.

El Presidente le dijo en la cara a la casta política global que la historia de la humanidad es la historia del libre albedrío, y que el verdadero poder es el de los humanos creando, intercambiando bienes y servicios de mutuo acuerdo, con libertad.

Muchos dicen que desaprovechó la oportunidad de cortejar a inversores;, pero es totalmente lo contrario, lo aprovechó muy bien: el mundo ya conoce a la Argentina y sus recursos, lo que había que mostrar era que en el país hay un cambio de rumbo y Milei lo hizo. El único incentivo que tienen que tener los inversores es que en Argentina van a poder ganar dinero en un contexto de libre competencia, nada más ni nada menos.

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