El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, fue liberado este sábado tras casi dos meses de detención, luego de que un tribunal determinara que su arresto fue ilegal.
Yoon había sido encarcelado por insurrección tras declarar la ley marcial, pero el Tribunal del Distrito Central de Seúl anuló su detención, decisión que la fiscalía decidió no apelar. Su liberación fue recibida con vítores por sus seguidores y miembros del gobernante Partido del Poder Popular (PPP).
El tribunal argumentó que el arresto del mandatario había excedido el período legal y que el proceso en su contra se llevó a cabo fuera del plazo de detención. A pesar de su liberación, Yoon aún enfrenta un proceso penal por insurrección, un delito que en Corea del Sur puede conllevar cadena perpetua. Además, debe afrontar un juicio político que determinará si su destitución, aprobada por el Parlamento en diciembre, será definitiva.
Yoon fue arrestado el 15 de enero en la residencia presidencial tras un tenso enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y manifestantes a su favor. Su detención se produjo después de un intento fallido a comienzos de ese mes.
Mientras el juicio penal sigue su curso, la decisión final sobre su permanencia en el cargo recae en el Tribunal Constitucional, que revisa la moción de destitución parlamentaria.
Aunque sigue siendo formalmente presidente, Yoon ha sido inhabilitado de sus funciones mientras el Constitucional delibera.
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