El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aseguró que las órdenes judiciales emitidas en su contra son una reacción directa a las críticas vertidas por Donald Trump sobre su juicio ante el tribunal superior.
En una entrevista exclusiva con Reuters, Bolsonaro calificó al juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, de “dictador” y describió las últimas medidas judiciales como actos de “cobardía” destinados a su “humillación suprema”.
De Moraes había justificado la sentencia de prisión domiciliaria controlada con una pulsera electrónica aludiendo a la “posibilidad concreta” de que Bolsonaro huyera del país. Sin embargo, el expresidente negó rotundamente cualquier plan de evasión, aunque afirmó que, si tuviera acceso a su pasaporte (confiscado por la Policía el año pasado), se reuniría con Donald Trump.
Además de la prisión domiciliaria y la confiscación del pasaporte, a Bolsonaro también se le prohibió el uso de redes sociales y el contacto con su hijo Eduardo, quien también está involucrado en la política brasileña. Si bien Bolsonaro admitió haber hablado con su hijo Eduardo, negó cualquier “estrategia” o esfuerzo coordinado de cabildeo en Washington, contrariamente a las acusaciones que pesan en su contra.
Estas restricciones y prohibiciones se enmarcan en las investigaciones que buscan determinar su responsabilidad en diversos hechos, incluyendo presuntos intentos de subvertir el orden democrático.
En la misma entrevista, el expresidente brasileño se presentó como la figura ideal para renegociar los aranceles estadounidenses, frenar la influencia china en la región y derrotar a las fuerzas de izquierda en Brasil.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.


