El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria, negó ante la Corte Suprema el incumplimiento de las medidas cautelares que le fueron impuestas. La defensa del exmandatario calificó de “político” el informe policial que lo acusa de intentar obstruir el juicio por golpismo y rechazó la posibilidad de un riesgo de fuga.
La respuesta de la defensa se dio después de que el juez del Supremo, Alexandre de Moraes, solicitara explicaciones en un plazo de 48 horas tras el hallazgo de un borrador de pedido de asilo al Gobierno argentino en el celular de Bolsonaro, ya que el juez consideró que este hecho era una “reiteración de conductas ilícitas” que debían ser investigadas.
En su escrito, los abogados de Bolsonaro argumentaron que el borrador de pedido de asilo, que data de febrero de 2024, “no puede ser considerado un indicio de fuga”. Además, acusaron a la Policía Federal de intentar dar a entender “en Brasil y en el exterior” que el exgobernante “planeó una fuga”.
El pedido de explicaciones del juez se enmarca en una investigación separada que también involucra al hijo de Bolsonaro, el diputado Eduardo Bolsonaro. La policía investiga si ambos intentaron sabotear el juicio por el intento de golpe de Estado, a través de acciones coordinadas con la Administración del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La Policía Federal presentó cargos contra ambos por los delitos de “coacción” y “tentativa de abolición del Estado democrático de derecho”. Sin embargo, la defensa de Bolsonaro insiste en que las conclusiones policiales no aportan “hechos nuevos” y reafirma que el exmandatario “no ha incumplido ninguna de las cautelares impuestas en el último año y medio”.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.


