El gobierno de Joe Biden extendió la vigencia del programa de protección temporal (TPS) para cientos de miles de inmigrantes en Estados Unidos, garantizando su derecho a residir en el país sin riesgo de deportación.
La medida afecta a ciudadanos de Venezuela, El Salvador, Sudán y Ucrania que ya se encuentran en el país bajo este programa, justo cuando Donald Trump se prepara para asumir la presidencia con promesas de realizar una “gran deportación”.
El TPS otorga protección a aquellos inmigrantes que enfrentarían graves riesgos si tuvieran que regresar a sus países de origen debido a conflictos armados o desastres naturales. Con la extensión anunciada por el Departamento de Seguridad Interior, los beneficiarios de estos cuatro países obtienen 18 meses adicionales de protección, lo que les permite seguir viviendo en Estados Unidos con permisos de trabajo mientras permanezcan bajo este estatus.
Durante su primer mandato, Trump intentó finalizar el TPS para varios países, incluidos El Salvador, pero enfrentó obstáculos legales. Su vicepresidente, JD Vance, había prometido detener la concesión del TPS en masa, calificando el programa de ilegal durante su campaña presidencial, lo que aumentó las preocupaciones entre los inmigrantes beneficiados.
La extensión del TPS proporciona alivio a aproximadamente 232.000 salvadoreños, 600.000 venezolanos, 1.900 sudaneses y 104.000 ucranianos que ahora pueden permanecer legalmente en Estados Unidos hasta 2026. Esta decisión responde a las solicitudes de organizaciones pro inmigrantes y legisladores demócratas, que temían que los inmigrantes perdieran sus protecciones con la llegada de la nueva administración.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.

