El pasado martes, delegaciones de Rusia y Ucrania se reunieron en Yeddah, Arabia Saudí, donde Ucrania aceptó la propuesta estadounidense de una tregua de 30 días, un paso significativo en los esfuerzos diplomáticos para reducir las hostilidades en la región. Sin embargo, la implementación del cese temporal depende de la aprobación de Moscú.
El gobierno ucraniano planteó condiciones para el acuerdo, incluyendo la detención de ataques con drones y misiles, la suspensión de maniobras en el Mar Negro y el fin de los bombardeos contra infraestructuras energéticas.
Además, exige la liberación de prisioneros de guerra y el regreso de los menores trasladados a Rusia, una demanda clave de Kiev y organismos internacionales desde el inicio de la invasión en 2022.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó la propuesta estadounidense como “positiva” y expresó su voluntad de avanzar hacia la paz. Como parte del acuerdo, Estados Unidos ya ha levantado restricciones sobre la ayuda militar y el intercambio de inteligencia con Ucrania. Además, ambas partes acordaron acelerar negociaciones sobre la explotación de minerales en territorio ucraniano, un aspecto con implicaciones económicas a largo plazo.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó la intención de su administración de reunirse con Rusia para asegurar la tregua: “Ucrania lo ha aceptado y esperamos que Rusia también lo haga”, aseguró a la par que planea invitar nuevamente a Zelenski a la Casa Blanca y contactará a Vladímir Putin esta semana para discutir los términos del alto el fuego.
En esta línea, la portavoz rusa Maria Zajarova indicó que el Kremlin “no descarta” contactos con Estados Unidos, aunque no especificó los participantes.
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