En la ceremonia que marcó el inicio de su pontificado, el papa León XIV recibió dos símbolos fundamentales del ministerio petrino: el palio y el anillo del Pescador.
Estos elementos, más allá de su valor ornamental, encarnan el profundo compromiso del nuevo líder de la Iglesia Católica con su rol como sucesor de San Pedro, el primer obispo de Roma. La significativa entrega tuvo lugar durante la misa solemne celebrada en la Plaza de San Pedro, ante una multitudinaria congregación de más de 200.000 fieles.
El palio, una estola de lana blanca adornada con cruces de seda negra, fue colocado sobre los hombros de León XIV por el cardenal protodiácono Dominique Mamberti, quien previamente había anunciado su elección como nuevo pontífice.
Este símbolo evoca la figura del Buen Pastor que carga a la oveja perdida, representando así la misión pastoral del Papa de guiar y proteger a la Iglesia universal. El palio utilizado en la ceremonia fue solemnemente extraído del relicario ubicado junto a la tumba de San Pedro, otorgándole una conexión directa con el apóstol.
Por su parte, el anillo del Pescador, una joya de oro grabada con la imagen de San Pedro pescando desde una barca, fue entregado a León XIV por el cardenal filipino Luis Antonio Tagle durante la liturgia. Este anillo, conocido también como “anulus piscatoris”, simboliza la misión apostólica de “ser pescadores de hombres”, mandato dado por Jesús a Pedro.
Históricamente utilizado como sello oficial del Papa en documentos importantes, el anillo representa la autoridad y la continuidad de la misión evangelizadora de la Iglesia.

En la actualidad, esta ceremonia, centrada en una celebración eucarística de profunda significación, ha reemplazado la antigua coronación papal con la tiara. Con la investidura de estos símbolos, León XIV asume plenamente su papel como pastor universal y custodio de la fe, liderando una Iglesia global que lo ha recibido con fervor y grandes expectativas para su pontificado.
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