La ofensiva de Irán incluyó el lanzamiento de cohetes contra una base estadounidense en Qatar y se da como respuesta a la creciente participación del expresidente Donald Trump en el conflicto, a quien Irán acusa de alentar una política agresiva en la región. Testigos reportaron fuertes explosiones en Doha, mientras que el sistema de defensa antiaéreo de Qatar respondió a los misiles, generando alarma en la capital y la suspensión temporal de vuelos.
El gobierno qatarí condenó el ataque y lo calificó como una “violación flagrante de la soberanía” nacional. En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó que se trata de una acción que también “atenta contra el derecho internacional” y advirtió que “se reserva el derecho a responder”, en coordinación con sus aliados.
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Una base bajo fuego y en el centro de la disputa
La base de Al Udeid, ubicada a unos 30 kilómetros de Doha, fue construida en 1996 y desde entonces se convirtió en el principal centro logístico y de comando de las operaciones aéreas de EE.UU. en Asia occidental. Alberga a más de 10.000 efectivos norteamericanos, junto a personal de la Fuerza Aérea qatarí, tropas británicas y otras fuerzas aliadas.
Cuenta con dos pistas de más de 3.750 metros, hangares, centros de comando, alojamientos blindados y tecnología de última generación para coordinar misiones de combate y vigilancia en todo el arco que va del Golfo Pérsico al Mar Rojo.
La posibilidad de un ataque directo sobre esta base ya había sido anticipada por fuentes del Departamento de Defensa, que consideraban “creíble” una amenaza iraní en el contexto de la guerra en Gaza y los recientes cruces entre Teherán, Washington y Tel Aviv.
El conflicto se ramifica: también ataques en Irak
Además de Qatar, cohetes impactaron en la base aérea de Ain Al Asad, en el oeste de Irak, y se reportaron alertas en la zona de Erbil, donde EE.UU. mantiene otra presencia estratégica. Estas instalaciones ya fueron blanco de ataques iraníes en 2020, tras la muerte del general Qasem Soleimani, y siguen siendo puntos calientes en el mapa militar estadounidense en Medio Oriente.
El ataque sobre Al Udeid representa un giro clave en la dinámica regional: hasta ahora, las hostilidades se concentraban en los territorios de Israel, Líbano, Siria y Gaza, pero la extensión del fuego a suelo qatarí —un país estrechamente aliado de EE.UU.— marca un salto cualitativo.
Una guerra con tres protagonistas y múltiples frentes
La nueva fase del conflicto deja en evidencia que los actores principales —Irán, Israel y Estados Unidos— ya actúan de manera directa o encubierta en el campo de batalla. Y si bien la administración Biden intenta contener la escalada, el discurso de figuras como Trump alimenta la retórica más beligerante de Teherán, que respondió en términos inequívocos: “Empezaste una guerra, pero la terminaremos nosotros”, advirtió el régimen iraní en un comunicado.
Mientras tanto, crece la inquietud en torno al Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 30% del petróleo mundial, y cuyo cierre por razones de seguridad sería devastador para la economía global.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.

