Claudia Sheinbaum, la “zurda” que domó a Donald Trump

Roberto Suarez

Roberto Suarez

Claudia Sheinbaum, una mujer de pensamiento progresista ha hecho historia en América, no solo por convertirse en la primera presidenta de México, sino, también porque ha logrado contener el impacto de las políticas de Trump, y además, convertirlas en oportunidad.

Solo hombres habían gobernado su país de 1824 hasta 2024, lo que significa 200 años consecutivos de poder masculino que ahora ejerce Claudia, una mexicana conocida por su relevante trabajo como parte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático que, en 2007, obtuvo el Premio Nobel de la Paz.

Nació el 24 de junio de 1962, en Ciudad de México, y es hija del químico Carlos Sheinbaum Yoselevitz, y de la bióloga Annie Pardo Cemo, quienes provienen de una familia judía de origen búlgaro y lituano.

Sheinbaum tiene una sólida formación académica, estudios que no estuvieron ligados a la política, pues es licenciada en Física por la Universidad Nacional Autónoma de México (unam) y posee una maestría y un doctorado en la especialidad de Ingeniería Energética, conocimientos que aplicó en función de la política social de su país.

Es reconoce por su sólida formación académica, su capacidad de dirección y su compromiso con la política de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México, impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, como parte de un programa de cambios que buscó poner en primer lugar a la población más rezagada, y hacer efectivo el derecho a la protección de la salud.

En su carrera política destaca su integración al Partido de la Revolución Democrática y su rol como miembro fundador del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

También fue Jefa Delegacional en Tlalpan, de 2015 a 2017, mientras que, en diciembre de 2018, ocupó el cargo de Jefa de Gobierno de Ciudad de México, cuando hizo historia, al ser la primera mujer electa para este cargo político en el territorio, el cual desempeñó hasta junio de 2023.

La Unesco reconoció su gestión a nivel de salud, en ese periodo, por el correcto manejo de la pandemia de la COVID-19.

Fue difícil para ella ser la heredera de una fuerza política construida en torno a un liderazgo personal. Claudia Sheinbaum es presidenta gracias a la fuerza y apoyo popular que goza el obradorismo. Recibió el poder en sus manos , pero no así el carisma ni la popularidad, obviamente intransferibles. López Obrador es un fenómeno político y mediático singular en la historia del país.

Consiguió amalgamar a las tribus y fuerzas más disímbolas de la izquierda y a exmiembros del antiguo régimen, pero sobre todo generó una relación personal, emocional y directa con los sectores populares de manera masiva. Sostener la legitimidad y el control sobre ese activo político será un reto mayúsculo.

Reto que asumió y lo lleva adelante eficientemente.

Claudia Sheinbaum y su postura frente a Trump

Cuando Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos en noviembre muchos alertaron que México sería uno de los países más afectados. Algunos, incluso, dijeron que “el más afectado”.

La agenda proteccionista en lo económico y de línea dura en la seguridad y la migración del republicano parecía una suerte de condena para un país que, en estas y muchas otras áreas, depende de lo que antoje en Washington.

Y aunque México sigue siendo vulnerable ante su poderoso vecino del norte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha logrado, al menos hasta ahora, no solo contener el impacto de las políticas de Trump, sino, además, convertirlas en oportunidad.

En estos días, los dos mandatarios llegaron a un nuevo acuerdo para suspender durante un mes los aranceles de EE.UU. a las exportaciones mexicanas —la prioridad de Sheinbaum— y trabajar juntos en la lucha contra el tráfico de fentanilo y la migración ilegal —las grandes obsesiones de Trump.

Aunque el plazo establecido es corto, el acuerdo abre una ventana de oportunidad para continuar las conversaciones y buscar soluciones más permanentes a una actitud que terminaría perjudicando más a la base de Trump, tal como lo señaló la presidenta en un mensaje difundido en redes sociales.

La imprevisibilidad del mandatario estadounidense hace que todo pueda cambiar de un momento a otro, pero —al menos hasta ahora— los analistas ven la suspensión de gravámenes como un resultado positivo del Gobierno mexicano gracias al enfoque mesurado que Sheinbaum ha mantenido.

Su mente fría y gran coordinación han sido fundamentales para proteger los intereses de México. Su liderazgo se ha consolidado como quedó demostrado en la asamblea informativa organizada en el Zócalo capitalino y que se convirtió en un festejo, multitudinario en respaldo a lo logrado ante Estados Unidos.

Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.