El presidente nicaragüense Daniel Ortega pidió la disolución de la Organización de las Naciones Unidas, a la que calificó de inservible ante su falta de acción frente a las guerras, las deportaciones de migrantes y lo que denominó “agresiones imperialistas”.
“Ya Naciones Unidas no sirve para nada. Hay que refundarla, y refundarla significa que desaparezca”, afirmó Ortega en la Plaza de la Fe, durante el acto por el 46 aniversario de la revolución sandinista, celebrado en Managua.
En un extenso discurso transmitido por la televisión estatal, Ortega acusó a la ONU de ser un “instrumento de los países imperialistas”, al servicio de las potencias nucleares, y de actuar con pasividad ante los conflictos en Medio Oriente y la deportación de migrantes por parte de Estados Unidos.
“Asesinan todos los días”, dijo Ortega. “Porque quieren adueñarse de toda esa región y lo están haciendo tranquilamente”.
Según el mandatario, la ONU ha demostrado ser incapaz de intervenir para detener estas muertes. Propuso en su lugar fundar “unas nuevas Naciones Unidas que den seguridad a los pueblos”.
Pese a estos dichos, el hombre es un estrecho aliado y defensor de la brutal invasión que inició Rusia en Ucrania en febrero de 2022.
Ortega también criticó a Europa, a la que acusó de intentar destruir a Rusia y China —los principales aliados del régimen de Managua— mediante la OTAN. Reprochó el gasto de “miles de millones de dólares” para apoyar militarmente a Ucrania.
En otro tramo de su alocución, el líder sandinista cargó contra el presidente Donald Trump y su política de deportaciones, a la que calificó de una “guerra” contra los migrantes.
“¿Y qué dice Naciones Unidas?, ¿qué hace Naciones Unidas? Allí están a la vista los crímenes”, exclamó Ortega al referirse a las deportaciones de indocumentados desde Estados Unidos.
A modo de contraste, celebró el regreso de 252 venezolanos desde El Salvador a Caracas, luego de haber estado detenidos desde marzo. “Les enviamos un abrazo”, expresó.
Ortega advirtió que Estados Unidos corre el riesgo de quedarse sin fuerza laboral si mantiene esta política, ya que, según él, “los migrantes son los que hacen el trabajo más duro”. Agregó que las empresas estadounidenses “se están quejando” porque empiezan a sufrir pérdidas.
La conmemoración del 46 aniversario del triunfo de la revolución sandinista —que en 1979 derrocó a la dictadura de Somoza Debayle— contó con un acto masivo, pero sin la presencia de jefes de Estado. La funcionaria de más alto nivel fue Varsen Aghabekian, ministra de Estado para Asuntos Exteriores de Palestina.
Un representante del régimen chino también intervino en la ceremonia, donde destacó la profundización de las relaciones entre Nicaragua y China. Anunció que Beijing está dispuesto a “aumentar y profundizar la cooperación” bilateral.
Desde 1980, el 19 de julio es un feriado nacional en Nicaragua, establecido por el primer gobierno sandinista como símbolo del derrocamiento armado de la familia Somoza. En esta fecha, el régimen de Ortega refuerza su narrativa histórica y su alianza con potencias como Rusia, China e Irán, mientras acusa a Occidente de intervencionismo.
Ortega y su esposa Rosario Murillo, actual vicepresidenta, gobiernan Nicaragua desde 2007 en medio de denuncias por represión, persecución política y violaciones a los derechos humanos, agravadas tras la brutal represión a las protestas opositoras de 2018. Desde entonces, el régimen ha encarcelado a decenas de opositores, ha cancelado partidos políticos y ha desmantelado las libertades civiles.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.


