El artículo 5 de la OTAN: la herramienta legal que puede desatar una guerra masiva en Europa

Desde que Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, la aplicación  del artículo 5 de la OTAN ha aparecido en muchos debates a consecuencia del conflicto. Este miércoles, Polonia ha denunciado un “ataque” y “acto de agresión” tras la violación de su espacio aéreo “sin precedentes” de drones rusos que ha derribado durante esta madrugada con la ayuda de las defensas aéreas de la OTAN. Uno de los drones ha impactado en un edificio residencial en Wyryki, al este de Polonia, sin causar heridos. 

La UE sospecha que se trata de una acción “intencionada” por parte de Rusia, por lo que el debate sobre la aplicación del artículo 5 de la OTAN ha resurgido. Los países miembros de la OTAN ya sacaron a colación dicho artículo cuando en noviembre de 2022 un misil ruso mató a dos personas en Polonia, muy cerca de la frontera con Ucrania. No obstante, no se demostró la intencionalidad del Kremlin, según informó el medio 20minutos.

También se volvió a mentar durante la reunión de las fuerzas aliadas sobre la necesidad de reforzar sus defensas y la protección de sus infraestructuras críticas tras el ataque a los gasoductos Nord Stream 1 y 2. Lo utilizaron para amenazar al presidente ruso, Vladímir Putin, con activarlo si sabotea objetivos de Occidente.

¿Qué dice el artículo 5 de la OTAN?

Literalmente el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington el 4 de abril de 1949, dice:

“Las Partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, ayudará a la Parte o Partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico Norte. Cualquier ataque armado de esta naturaleza y todas las medidas adoptadas en consecuencia serán inmediatamente puestas en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las disposiciones necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.

La propia OTAN ha comentado posteriormente que “el principio de defensa colectiva se encuentra en el corazón del tratado fundacional de la OTAN. Sigue siendo un principio único y duradero que une a sus miembros, comprometiéndolos a protegerse mutuamente y estableciendo un espíritu de solidaridad dentro de la Alianza”.

En términos históricos, la Alianza Atlántica invocó el Artículo 5 por primera vez tras los ataques terroristas del 11-S contra Estados Unidos. Posteriormente, ha adoptado medidas de defensa colectiva en varias ocasiones.

A petición de Turquía, la OTAN ha puesto en marcha medidas de defensa colectiva en tres ocasiones. En 1991, con el despliegue de misiles Patriot durante la Guerra del Golfo; en 2003, con el acuerdo sobre un paquete de medidas defensivas y la realización de la Operación Despliegue de Disuasión durante la crisis de Irak; y en 2012 en respuesta a la situación en Siria con el despliegue de misiles Patriot, según detalla la web de la alianza.

Crimea y Ucrania

Posteriormente, tras la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014, la OTAN puso en marcha el mayor aumento de la defensa colectiva desde la Guerra Fría, con, por ejemplo, grupos de combate multinacionales en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, aumentando su presencia en Rumanía y en zonas del Báltico y el Mar Negro.

Tras la invasión rusa de Ucrania, la Alianza Atlántica ha llevado a cabo el despliegue de la Fuerza de Respuesta de la OTAN “por primera vez en un papel de disuasión y defensa”.

Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.