El cambio climático intensificó los incendios forestales en Turquía, Grecia y Chipre

Las condiciones meteorológicas que alimentaron los mortíferos incendios forestales de Turquía, Grecia y Chipre fueron más intensas debido al cambio climático, según un nuevo estudio.

El análisis de World Weather Attribution (WWA) muestra que las condiciones de calor, sequedad y viento, que impulsaron la propagación de las llamas en los tres países, fueron alrededor de un 22% más intensas debido al cambio climático provocado por el hombre.

Los datos confirman que 2025 ha sido el peor año de incendios forestales en Europa, con más de un millón de hectáreas quemadas. Hasta el 26 de agosto, las llamas habían arrasado una superficie mayor que la de Chipre y superior a la de cualquier otro año registrado, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).

Los investigadores advierten de que el riesgo de incendios más grandes y difíciles de controlar seguirá aumentando si el mundo continúa quemando combustibles fósiles. Estos incendios simultáneos ya están poniendo a prueba los recursos de extinción de incendios, y los fenómenos más intensos están superando los esfuerzos de adaptación.

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Los resultados preocupan

Hoy en día, con 1,3 °C de calentamiento, estamos asistiendo a nuevos extremos en el comportamiento de los incendios forestales que han llevado a los Bomberos a su límite”, afirma Theodore Keeping, investigador del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres.

“Pero nos dirigimos hacia los 3 °C este siglo, a menos que los países abandonen más rápidamente los combustibles fósiles”.

En junio y julio se declararon cientos de incendios forestales en el Mediterráneo oriental. Turquía fue el país más afectado, con 17 víctimas mortales, entre ellas bomberos que murieron cuando los vientos cambiaron repentinamente de dirección, dejándoles atrapados por las llamas.

Dos personas murieron en Chipre y una en Grecia. En los tres países, más de 80.000 personas tuvieron que ser evacuadas.

Según los investigadores, el cambio climático preparó el terreno para estos incendios en Turquía, Grecia y Chipre al influir en el clima en los meses, semanas y días previos.

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Las precipitaciones totales durante el invierno en la región han disminuido alrededor de un 14% desde la era preindustrial, antes de que el ser humano empezara a quemar combustibles fósiles. Esto ha dado lugar a condiciones más secas en verano que, combinadas con un intenso calor seco, han preparado a las plantas para arder.

A continuación, los investigadores analizaron la combinación de condiciones cálidas, secas y ventosas que impulsaron la caótica propagación de los incendios. Sin el cambio climático, estos fenómenos sólo se producirían una vez cada cien años. Pero en la actualidad, con un calentamiento de 1,3 °C, se espera que se produzcan una vez cada 20 años.

En general, estas condiciones propensas a los incendios son 10 veces más probables y un 22% más intensas debido al cambio climático.

Por último, examinaron los vientos extremos del norte, conocidos como vientos etesios. Observaron un aumento de la intensidad de los sistemas meteorológicos de alta presión, como el que provocó los devastadores incendios. Los resultados concuerdan con investigaciones anteriores realizadas en la región, según las cuales los vientos que avivan los incendios son cada vez más intensos.

Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.