El Presidente Milei confirmó que las medidas adoptadas apuntan directamente a la liberalización y unificación del mercado cambiario, un elemento fundamental para restablecer la estabilidad en el país.
A partir del 10 de diciembre de 2023 el Gobierno del Presidente Javier Milei lanzó inmediatamente un plan de estabilización ortodoxo con el objetivo de desarmar la bomba hiperinflacionaria que había dejado la administración anterior.
Se adoptaron medidas de emergencia para paliar los efectos más inmediatos de la crisis, pero también se adoptaron disposiciones para atacar al origen del problema inflacionario: el déficit fiscal y los desequilibrios en los que incurrió el Banco Central (entre ellos el sobrante monetario y la falta de reservas).
El propio Ministro de Economía Luis Caputo se refirió al programa implementado su gestión valiéndose de las palabras del economista y consultor Ricardo Arriazu, asegurando que un verdadero plan económico no es otra cosa que la restauración de los equilibrios macroeconómicos.
El proceso de saneamiento del Banco Central apunta a generar las condiciones idóneas para el desarme definitivo del cepo cambiario. Esto implica terminar con el rojo sobre el nivel de reservas netas, comprimir el valor real de la deuda remunerada, y abandonar la represión financiera que sumió a la economía en estado anómalo permanente.
Solamente desde el 10 de diciembre del año pasado, el stock de reservas netas se incrementó en US$ 9.500 millones, con compras diarias de entre 100 y 300 millones de dólares por día.
Por otra parte, desde el Ministerio de Economía se apunta al déficit financiero cero, es decir, el pleno equilibrio de las finanzas públicas del Gobierno nacional. La recaudación tributaria debe ser suficiente para cubrir los gastos corrientes, y además la carga por intereses de deuda pública. Todo esto garantizaría el fin de la dominancia fiscal sobre la política monetaria.
El Tesoro dejó de demandar financiamiento al BCRA, y los resultados fueron contundentes: la base monetaria se mantuvo estable desde que Milei asumió la presidencia. Los “motores” de la emisión monetaria se desaceleraron considerablemente, y fueron virtualmente compensados por la absorción de pesos.
El BCRA aún continúa emitiendo pesos para fijar la tasa de interés de los pasivos remunerados (el stock de Pases), para comprar o rescatar títulos públicos y finalmente para comprar divisas. Al mismo tiempo, la autoridad monetaria absorbe pesos mediante la colocación de nuevos Pases, mediante la colocación de BOPREAL, y por medio de las licitaciones de títulos en pesos que hace el Tesoro (el Gobierno cancela deuda por adelantos transitorios con el BCRA tras esta maniobra).
El Presidente Milei se refirió a la desmonetización de la economía, y aseguró que esta estrategia conducirá inevitablemente a la salida del cepo cambiario y a la reducción de la inflación. El stock de pasivos remunerados se desplomó del 14,2% al 11,8% del PBI desde diciembre del año pasado, y la base monetaria solamente alcanza el 4,3% del PBI (el nivel más bajo de las últimas décadas).
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