Elvira Nabiúlina, presidenta del Banco Central de Rusia desde 2013, ha sido clave en el sorprendente desempeño económico del país, a pesar de las sanciones occidentales y la congelación de activos. Su gestión ha sido comparada con la de Margaret Thatcher, destacándose por su firmeza y capacidad para sortear crisis económicas.

Nacida en Ufa en 1963, Nabiúlina se graduó en Economía en la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú en 1986. Su carrera comenzó en 1991 en la Unión Científica-Industrial de la URSS y, tras ocupar diversos cargos en el Ministerio de Economía, se convirtió en ministra de Desarrollo Económico en 2007. Durante la crisis mundial de 2008, sus políticas ayudaron a Rusia a superar los desafíos con relativo éxito, apoyando al sector productivo y protegiendo el mercado interno.

En 2013, asumió la presidencia del Banco Central, donde implementó una profunda “limpieza” del sistema bancario, cerrando más de 500 bancos involucrados en actividades dudosas. Frente a las sanciones por la anexión de Crimea en 2014, abandonó el control del tipo de cambio y adoptó una política de objetivos de inflación, logrando estabilizarla en torno al 4 % hasta 2020.

Además, creó el Sistema Nacional de Tarjetas de Pago y el sistema financiero Mir para contrarrestar la desconexión de Rusia del sistema SWIFT y el bloqueo de Visa y MasterCard. En 2022, aseguró que las reservas en yuanes y oro serían suficientes para enfrentar las sanciones tras la invasión de Ucrania.

Reconocida internacionalmente, Nabiúlina fue nombrada la mejor gobernadora de banco central del mundo por Euromoney en 2015 y ha figurado en la lista de las 100 mujeres más poderosas de Forbes. A pesar de las sanciones impuestas contra ella por países como EE.UU., Canadá y el Reino Unido, su liderazgo ha sido fundamental para mantener a flote la economía rusa en tiempos de crisis.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.

