El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que confía en que Vladimir Putin dé un paso adelante para poner fin a la guerra en Ucrania, aunque reconoció que el mandatario ruso podría no tener intenciones de acordar nada. “Eso generaría una situación complicada para él”, advirtió.
En una entrevista con el programa Fox & Friends de la cadena Fox News, Trump dijo que espera mayor claridad sobre las intenciones de Putin en las próximas semanas. Al mismo tiempo, volvió a descartar el envío de tropas estadounidenses a Ucrania y evitó precisar qué tipo de garantías de seguridad podría ofrecer Washington a Kiev en el marco de un eventual acuerdo posguerra.
“Para ser sincero, no creo que sea un problema alcanzar un acuerdo de paz. Creo que Putin está cansado, que todos lo están. Pero nunca se sabe”, afirmó el exmandatario republicano. Y agregó: “En las próximas semanas sabremos más sobre lo que quiere hacer Putin. Es posible que no busque un acuerdo”. Trump ya había advertido que podría imponer nuevas sanciones a Rusia y a los países que compren su petróleo si el Kremlin no avanza hacia la paz.
Las promesas de garantías de seguridad hechas por Trump durante la cumbre extraordinaria del lunes generaron expectativas en Ucrania y entre sus aliados europeos, aunque aún quedan muchas dudas abiertas: la principal, como viene advirtiendo Tribuna de Periodistas, es si Rusia aceptará sentarse a negociar.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó como un “gran paso adelante” las conversaciones mantenidas en la Casa Blanca y expresó su esperanza de concretar en las próximas semanas una reunión trilateral con Trump y Putin. En la cumbre estuvo acompañado por los líderes de Alemania, Francia y Gran Bretaña, y su buena sintonía con Trump contrastó con el encuentro fallido que habían tenido en febrero en la Oficina Oval.
Sin embargo, más allá de los gestos diplomáticos, el camino hacia la paz sigue plagado de incertidumbre. Zelenski podría verse obligado a aceptar concesiones dolorosas para frenar la guerra iniciada con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, un conflicto que ya dejó más de un millón de muertos y heridos, según estimaciones de analistas internacionales.
Mientras tanto, la violencia no cesa. En la madrugada del martes, Rusia lanzó 270 drones y 10 misiles contra distintas regiones de Ucrania, en el mayor ataque de este mes. La fuerza aérea ucraniana informó que la ofensiva alcanzó instalaciones energéticas en Poltava, donde está ubicada la única refinería de petróleo del país, lo que provocó enormes incendios.
“Lo positivo es que en Washington no hubo sorpresas: Trump no exigió la rendición de Ucrania ni recortó el apoyo. El ambiente fue constructivo y la alianza transatlántica sigue firme”, explicó a la agencia internacional Reuters John Foreman, ex agregado de defensa británico en Kiev y Moscú. “Lo negativo es que nadie sabe aún en qué consisten exactamente esas garantías de seguridad que menciona Trump”.
Este martes se reunirá la llamada “Coalición de la Voluntad”, el grupo de aliados de Ucrania, para definir próximos pasos. A la par, los ministros de Defensa de la OTAN discutirán también sobre las garantías de seguridad para Kiev.
Desde Moscú, el canciller Serguéi Lavrov declaró que Rusia no descarta ningún formato de diálogo, aunque advirtió que cualquier cumbre entre Putin y Zelenski debería estar “preparada con rigor”. Putin, por su parte, volvió a remarcar que no aceptará tropas de la OTAN en territorio ucraniano y mantiene sus exigencias de anexión territorial, incluso sobre zonas donde hoy no tiene control militar.
En Kiev, muchos ciudadanos ven con escepticismo la posibilidad de un acuerdo. “No creo que Putin quiera la paz, no es su estilo”, dijo Oksana Melnyk, una vecina de 63 años. “Deseaba que todo terminara en paz, pero ya murió demasiada gente, y eso duele”.
Trump tampoco aclaró en Alaska, donde se reunió con Putin la semana pasada, qué forma tendrían esas supuestas garantías de seguridad. Incluso retrocedió en su exigencia de que Rusia aceptara un alto el fuego antes de iniciar cualquier negociación formal.
Para Neil Melvin, director de Seguridad Internacional del think tank británico RUSI, Moscú podría estar intentando prolongar la guerra mientras distrae a Estados Unidos con una negociación difusa. “Todos caminan de puntillas alrededor de Trump para no aparecer como un obstáculo a su proceso de paz”, explicó. Y concluyó: “El problema es que lo que promete Trump es tan vago que resulta difícil tomarlo en serio”.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.


