El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 12 años de prisión al excapitán de inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega por su participación en la sustracción, retención y ocultamiento del nieto recuperado N°128, Marcos Eduardo Ramos, y de su hermano Elías Ismael Suleimán, que logró escapar. También por haber hecho incierto o alterado el estado civil de ambos.
Los hechos, ocurridos durante la última dictadura militar, fueron considerados constitutivos de crímenes de lesa humanidad.
La sentencia fue dictada por las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano y el juez Federico Bothamley.
En el debate, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Pablo Camuña junto con la auxiliar fiscal Valentina García Salemi y el fiscal coadyuvante Patricio Rovira. Habían solicitado una condena de 17 años de cumplimiento efectivo en una institución penitenciaria.
Vega fue condenado como partícipe necesario de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores de 10 años respecto de Suleimán y Ramos. También por haber hecho incierto el estado civil del primero y alterado el estado civil de su hermano menor, todo ello en concurso real.
Pese al pedido formulado por la fiscalía, los jueces resolvieron que la pena deberá cumplirse con monitoreo mediante dispositivo electrónico.
El tribunal también hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal para establecer una reparación integral de las víctimas.
Asimismo, dispuso que se garantice la continuidad de los tratamientos psicológicos de ambas víctimas.
En su sentencia, el tribunal reconoció que “la búsqueda e identificación de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una obligación permanente del estado argentino derivada de sus compromisos constitucionales e internacionales en materia de derechos humanos”.
El caso
De acuerdo con la investigación, en diciembre de 1976, Marcos Eduardo Ramos, de cinco meses, y su hermano Elías Ismael Suleiman, de 8 años, fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.
Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada por tercera vez a fines de noviembre o comienzos de diciembre de ese año, tras regresar a Tucumán desde Santiago del Estero.
Existen indicios de que fue llevada al centro clandestino de detención que funcionó en la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”. Al día de hoy permanece desaparecida.
Tras el operativo, los hermanos fueron trasladados a un inmueble de Tafí Viejo, donde había otros niños. Allí fueron separados y no volvieron a verse.
Elías fue llevado luego a una vivienda de la capital tucumana, donde sufrió malos tratos, amenazas e intentos de supresión de su identidad.
A los 8 años logró escapar. Tras caminar más de 20 cuadras, llegó a la terminal de ómnibus, donde encontró a un tío y pudo reencontrarse con su familia.
En 1999 se presentó ante la CONADI y relató los secuestros de su madre y su hermano.
Marcos, en tanto, fue sustraído y su identidad suprimida. Fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i Tabla”, agente civil de inteligencia vinculado al Destacamento de Inteligencia N°142. Según la acusación, Sánchez obtuvo su cargo con el “aval ideológico y moral” de Carlos Alberto Vega, quien tenía responsabilidades en tareas de inteligencia y contrainteligencia y en el funcionamiento del centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”.
El niño fue inscripto falsamente como nacido el 17 de marzo de 1977 y como hijo biológico de Sánchez e Ilda Agustina Sánchez, con el nombre Marcelo Ariel Sánchez.
Durante el mismo operativo también fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos, de 12 años, quienes cuidaban a los hermanos. Ambos fueron llevados al Arsenal.
Los restos de Hugo Castro fueron posteriormente identificados en el Pozo de Vargas, mientras que su hijo recuperó la libertad meses después.
En junio de 2026, poco antes del comienzo del juicio, la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad notificó a Marcos Eduardo Ramos el resultado de los estudios de ADN. Los mismos permitieron confirmar su vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos.
El análisis genético determinó que la muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos, presentaba una compatibilidad del 99,99 por ciento con el parentesco biológico de Ramos.
El resultado permitió identificar su rama paterna y completar la reconstrucción de su identidad biológica.
Ramos había recuperado su identidad en agosto de 2018, cuando el BNDG confirmó su vínculo materno con Rosario del Carmen Ramos. Con el nuevo estudio, pudo restablecer plenamente su identidad como hijo de Pastor Dante Campos. Logró reencontrarse con otra parte de su familia biológica, casi 50 años después de su secuestro.
La entrada Tucumán: condenaron a exmilitar por la sustracción y sustitución de identidad del nieto recuperado N°128 se publicó primero en Justicia de Primera.
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