Entrando al trabajo, mí compañera me dice, “se murió el Papá, viste?”. Antes de poder responder, me aclara, “la verdad que no me movió nada, para mí el único Papa fue Juan Pablo”.
“Sí”. Le respondí, “la verdad que ese fue el único que sentí como Papa, aunque, para ser sincero, Francisco me caía bien”.
Evite por obvias razones comentarle que de adulto desarrollé no pocas críticas hacia el Papa de mí infancia. El Papa anticomunista.
Pero me quedé pensando… ¿Por qué alguien de izquierda, marxista para mayor referencia, creyente de niño, ateo y anticlerical en la adolescencia y agnóstico de adulto? ¿Por qué a alguien así, le caería bien un Papa?
Y lo primero que se me vino a la piel es que Francisco fue un Papa contramarea. Un Papa de otros tiempos. Uno incómodo para el poder. Quizás también para nosotros, los de izquierda.
Claro está que alguien que incómoda siempre resulta interesante. Pero Francisco no sólo era interesante. Me caía bien. ¿Por qué?
Bueno, creo que puedo decir algunas cosas:
Francisco fue de otro tiempo; no por ser un dinosaurio, sino porque en medio del auge de los conservadurismos, de lo reaccionario, en pleno apogeo de los partidos anti migración, muchos de los cuales usan como lema “Dios y Familia”. En esa Europa de llamamientos a defender el cristianismo del fantasma del reemplazo poblacional (por gentes negras, “sudacas” y musulmanas), en medio de toda esa ola de ultraderecha cristiana, hizo algo tan importante como intentar recuperar el “humanismo”.
Sus referencias a la Justicia Social y su preocupación por los inmigrantes, señalándolos como sujetos de derechos, eso sólo ya alcanza para ver en Francisco una voz disonante con la época.
Pero también tuvo el coraje de hablar de paz y de negociaciones en la Guerra de Ucrania, cuando eso era, literalmente, ser “putinista”. Mientras la administración Biden impulsaba a Zelesnky a luchar hasta el último ucraniano, el Papa dijo que negociar no era una vergüenza. Y a los/as jóvenes de Ucrania les llamo a no buscar venganza de la agresión rusa, sino el poder perdonar.
Que la Guerra se hace de dos, también lo dijo sobre Gaza. No sólo impulso el reconocimiento del Estado Palestino por el Vaticano en 2014, también pidió desde el 7 de octubre de 2023 por la liberación de los rehenes israelíes y el fin del bombardeo de civiles en Gaza.
En este mundo donde los multimillonarios no tienen vergüenza de sentirse oprimidos, les dijo que mejor pagaran impuestos. Y que el tan loable camino de la meritocracia, solo esconde el egoísmo de los ricos.
Francisco no me hizo creyente de nuevo. Mucho menos olvidar los crímenes históricos de la Iglesia católica. Pero sí logro que lo sintiera un compañero en la necesidad de recuperar el humanismo.
En estas épocas donde el odio se hace esencia de discursos de derecha y lamentablemente de izquierdas. En estas épocas de hiper individualismos, Francisco me hizo acordar de un tal Jesús de Nazaret. Ese que lavo los pies de los pobres, que multiplico panes y peces, que criticaba a los Fariseos, que corrió a los mercaderes del templo, que impidió que apedrearan a una mujer y perdono a un ladrón antes de morir.
Si, también se murió pensando que una mujer que debe abortar es una pecadora igual que un homosexual. Aunque, también hablo de perdón y de no expulsar a nadie. Si, creo que lo que me gustaba de este Papa es que habitó la contradicción de ser humano reconociendo en el/la otra a un igual.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.

