La Unión Europea ha decidido dar un paso sin precedentes: va a abrir el debate para revisar el Acuerdo de Asociación con Israel. Así lo anunció la Alta Representante, Kaja Kallas, dada la escalada de la ofensiva sobre Gaza y después de que lo solicitaran un total de 17 Estados miembros: Países Bajos, España, Irlanda, Bélgica, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Portugal, Eslovenia, Suecia, Austria, Malta, Dinamarca, Estonia, Polonia, Rumanía y Eslovaquia. Por otro lado, votaron en contra Alemania, Bulgaria, Italia, Grecia, Chipre, Chequia, Croacia, Lituania y Hungría; mientras que Letonia decidió abstenerse.
Todo esto llegó después de que la jefa de la diplomacia europea recibiera una carta liderada por España junto a otros socios precisamente para revisar si Israel está cumpliendo con el pacto, algo que ya había consultado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado mes de febrero en una misiva enviada directamente a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Pero ahora toca preguntarse qué supone este paso, si se puede romper el acuerdo, en qué consiste y qué opciones hay de que el choque entre la UE e Israel vaya más allá.
¿Qué decisión ha tomado la UE?
La UE no ha decidido suspender el acuerdo. Ese es primer matiz. Lo que ahora se ha abierto es una fase en que se va a revisar el pacto, porque hay una mayoría de países que lo han pedido: en concreto más de un 60% de los Estados miembros. ¿Están todos a favor de dejar en suspenso el pacto? Tampoco. De nuevo, piden que se revise si Israel está cumpliendo con una parte del mismo, relativa al respeto de los derechos humanos.
Este es el artículo 2 del Acuerdo de Asociación UE-Israel. “Las relaciones entre las Partes, así como todas las disposiciones del propio Acuerdo, se basarán en el respeto de los derechos humanos y los principios democráticos, que guían su política interna e internacional y constituyen un elemento esencial del presente Acuerdo”, dice. España, por ejemplo, sospecha que con los ataques y la escalada sobre Gaza ya hay un incumplimiento, y pide medidas más concretas. De momento, la UE no está en esa fase, sino en un punto inicial.
¿En qué consiste el acuerdo con Israel?
Es un acuerdo del año 2000, uno de los más antiguos que tiene la UE con sus socios más directos, y consta, en realidad, de dos partes: el pacto abarca el comercio y por otro lado también las relaciones en términos de cooperación política, de ahí que su revisión ya de por sí sea relevante. “El acuerdo pretende proporcionar un marco jurídico e institucional adecuado para el diálogo político y la cooperación económica entre la UE e Israel”, explica la Comisión Europea, recogió el medio 20minutos.
Y es que los números hablan por sí solos. Israel ocupa el puesto 31 entre los socios comerciales de la UE, representando aproximadamente el 0,8% del comercio total de mercancías de la Unión con el mundo en 2024. Dentro de la región mediterránea, es el tercer socio comercial más importante para la UE, después de Marruecos y Argelia. A su vez, el bloque comunitario es el principal socio comercial de Israel, con un 32% del comercio total israelí. En ese mismo año, el 34,2% de las importaciones de Israel provinieron de la Unión Europea, mientras que el 28,8% de sus exportaciones se dirigieron al mercado europeo.
El valor total del comercio de mercancías entre la UE e Israel en 2024 fue de 42.600 millones de euros. Las importaciones de la Unión desde Israel sumaron 15.900 millones, destacando maquinaria y equipos de transporte (43,9%), productos químicos (18%) y otros productos manufacturados (12,1%). Por su parte, las exportaciones europeas a Israel alcanzaron los 26.700 millones de euros, lideradas también por maquinaria y equipos de transporte (43%), productos químicos (18%) y manufacturas diversas (11,7%). En cuanto a los servicios, el comercio bilateral en 2023 ascendió a 25.600 millones de euros, con 10.500 millones en importaciones de la UE y 15.100 millones en exportaciones.
¿Hay mayoría entre los países para suspenderlo?
No. Los 17 Estados miembros que han votado ahora están a favor de revisarlo, pero aún así para suspender el acuerdo en su conjunto hace falta una unanimidad que está todavía muy lejana. De hecho, entre los 10 países en contra de abrir este destaca Alemania. En el caso germano el peso histórico es muy importante, y aunque el Gobierno se ha mostrado crítico con los últimos acontecimientos de Israel, no parece que vayan a ir mucho más allá.
En ese escenario la opción más viable es una suspensión parcial llegado el caso, es decir, que solo se ‘congele’ la parte comercial del acuerdo. La UE exporta a Israel sobre todo maquinaria, productos químicos, farmacéuticos y alimentos procesados, mientras que importa productos tecnológicos, instrumentos médicos y agrícolas, como frutas y hortalizas frescas. Además del comercio, ambos cooperan activamente en investigación y desarrollo, especialmente a través de programas europeos como Horizonte Europa; pero el foco puede ponerse sobre todo en los intercambios de tipo militar, algo que ya están paralizando algunos países europeos, como en el caso de España.
¿Es una decisión rápida?
No, de hecho todo lo contrario. Por ahora se abre el debate sobre si Israel está cumpliendo con el acuerdo o no, y la cuestión probablemente acabe elevada a la próxima cumbre del Consejo Europeo, que está prevista para el mes de julio. Y hay un matiz importante: la revisión del pacto no conlleva medidas concretas, como pueden ser las sanciones, pese a que algunos Estados miembros como España, de nuevo, ya las reclaman.
¿Existen precedentes de algo parecido?
Sí. La Unión Europea ha suspendido acuerdos de asociación en varias ocasiones como respuesta a violaciones graves de derechos humanos o rupturas del orden democrático. Un ejemplo destacado es la suspensión parcial del Acuerdo de Asociación con Siria en 2011, tras la represión violenta de protestas pacíficas por parte del régimen de Bashar al-Ásad. De manera similar, en 2021 la UE congeló parte de su cooperación con Bielorrusia luego de las elecciones presidenciales ampliamente consideradas fraudulentas y la posterior represión contra la oposición. Estas suspensiones reflejan el compromiso de la UE con los valores democráticos y los derechos fundamentales en su política exterior.
“La UE tiene que actuar con todos sus instrumentos para poner toda su presión diplomática sobre Israel”, sostuvo esta semana el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y dijo “no encontrar ya las palabras” para explicar lo que está sucediendo. Dejó la pelota en el tejado de Kallas, que ha abierto una situación sin precedentes con un socio importante de la Unión. Pero en Bruselas repiten que “ya se hace imposible” mirar hacia otro lado.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.

