El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el viernes que su país llevará a cabo pruebas nucleares “muy pronto”, generando expectativa sobre el tipo de ensayos que se realizarán. Aunque se negó a confirmar si se trataría de detonaciones subterráneas—una práctica que EE. UU. no realiza desde hace más de 33 años—, el mandatario justificó la decisión como una respuesta a las acciones de otras naciones con capacidad nuclear.
A bordo del Air Force One, en ruta hacia Florida, Trump fue consultado sobre si sus afirmaciones implicaban la reanudación de detonaciones subterráneas en lugares históricos como Nuevo México o Nevada. Su respuesta fue evasiva sobre los detalles, pero firme en la intención: “Lo descubrirán muy pronto. Vamos a hacer tests muy pronto. Otros países los hacen, y si ellos los hacen, nosotros los vamos a hacer”.
Para finalizar el tema, zanjó ante los periodistas: “No voy a decir exactamente qué vamos a hacer ni dónde lo vamos a hacer”.
La base de esta decisión fue establecida por Trump días antes a través de un mensaje en redes sociales. El pasado miércoles, el republicano escribió que, debido a los programas atómicos de otras naciones, había ordenado al Departamento de Guerra que comenzara a probar armas nucleares estadounidenses “en igualdad de condiciones”.
En su justificación, Trump citó específicamente los arsenales de otras potencias, mencionando a Rusia y China. Escribió que Rusia posee el segundo mayor volumen de armas atómicas después de EE. UU., y proyectó que el programa atómico de China estará a la altura del de Washington “en cinco años”. Estas comparaciones sirvieron como el fundamento estratégico para su decisión de reanudar o intensificar las pruebas nucleares en Estados Unidos.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.


