El comercio minorista en Argentina atraviesa una transformación profunda y acelerada desde que asumió de Javier Milei. Bajo la premisa de una apertura comercial casi irrestricta, Mendoza se ha convertido en buen termómetro para observar una transición que genera mayores oportunidades para los consumidores, pero enciende las alarmas de los comerciantes tradicionales.
Esta nueva dinámica provoca un reacomodamiento forzoso que hace crujir a la actividad mercantil clásica de todo el país. Y, como buen país darwiniano, quien no se adapta, perece. Los mendocinos vemos y escuchamos los lamentos de los negocios de distintos rubros, algunos de los cuales hemos ido “toda la vida”. Lo cierto es que la eficiencia y el precio final comienzan a primar sobre la protección de la industria local, como lo fue hasta ahora: poco stock, todo caro y la calidad que había.
Para ser más eficientes, los empresarios en general esperan la ayuda que puede significar la aprobación de las leyes de reforma laboral e impositiva. Es decir, que sea más barato contratar empleados y que se paguen menos impuestos.
En Mendoza, según el cambio de moneda y las épocas, el impacto suele multiplicarse por su carácter de provincia fronteriza con Chile. ¿Qué mendocino no se trajo alguna vez una “Play”, celular, ropa para los chicos y otros artículos convenientes desde el otro lado de la cordillera?
Hoy los empresarios locales observan con cautela y temor cómo los flujos de mercadería internacional fluyen con libertad. Esto altera los márgenes de ganancia y las estrategias de stock que se mantuvieron estáticas durante la última década de restricciones. Si se animan a cambiar, digitalizarse, usar redes sociales, comercio electrónico y otros avances que inundan el mundo, pueden salvarse. La que queda a la deriva -como lo muestran las noticias de todos los días- es la industria nacional, como el ejemplo del mundo textil, donde cierran fábricas y se pierden empleos.
El comercio frente a las importaciones
Un punto de gran tensión se vivió recientemente en la Casa de Gobierno. Una comitiva de comerciantes, encabezada por Adolfo Trípodi, integrante de la Federación Económica de Mendoza, mantuvo una reunión clave con funcionarios para manifestar su profunda preocupación sectorial.
El reclamo central gira en torno a la posible autorización de importación de ropa usada a granel. Los comerciantes advirtieron en una entrevista con radio Mitre que esta medida “representa un riesgo sanitario y un golpe letal para la cadena de valor textil local”.
La problemática radica en la entrada masiva de prendas de segunda mano a precios marginales, que se vende en puestos montados en la absoluta informalidad. Para los referentes liderados por Trípodi, esto generaría un “desbalance imposible de compensar frente a los altos costos internos de producción”.
Denunciaron ante el Ministerio de la Producción que, mientras la energía y los impuestos siguen siendo elevados, permitir el ingreso de “basura textil” aniquilaría el empleo regional. La apertura, sostienen, “debe ser equilibrada y contemplar la realidad de las pymes argentinas”.
A este panorama se suma la irrupción agresiva de plataformas transfronterizas como Temu y Shein. Estas aplicaciones permiten comprar directamente a fabricantes en China, eliminando por completo a los intermediarios y comercios físicos tradicionales del país.

El impacto de Temu y Shein no es solo económico, sino también cultural en el consumo. El usuario argentino ha descubierto una forma de acceder a bienes de consumo masivo saltándose las estructuras logísticas locales que encarecen el producto final.
Esta competencia digital ha obligado a las tiendas físicas a replantear su propuesta de valor. Ahora deben enfocarse en la experiencia inmediata y el servicio posventa para intentar retener a un cliente cada vez más volcado a lo digital.
Incluso los gigantes locales del comercio electrónico están sintiendo el rigor de este nuevo esquema. Marcos Galperin, dueño de Mercado Libre, ha manifestado horas atrás su malestar ante lo que considera condiciones de competencia totalmente desiguales en el mercado.
El empresario inició acciones judiciales y reclamos administrativos contra las nuevas normativas. Argumenta que ciertos beneficios impositivos otorgados a importadores directos perjudican la estructura que su empresa ha montado durante décadas en la Argentina.
El hecho de que el líder absoluto del sector se sienta afectado demuestra la magnitud del cambio. La apertura económica de Milei no hace distinciones entre pequeños comercios de barrio y los unicornios tecnológicos más grandes del continente.
Consumo y competencia digital
A pesar de las quejas y los litigios, esto no significa necesariamente que la gente esté comprando menos. Los datos actuales sugieren que el consumo no se ha detenido tanto como podría pensarse, sino que ha mutado significativamente en su composición y origen.
Vamos a un ejemplo: según una encuesta reciente de la consultora Nielsen, el año 2025 marcó un hito en la venta de electrodomésticos importados. El informe refleja un incremento masivo en la adquisición de televisores, notebooks y productos de alta tecnología extranjera.
Las razones de este fenómeno son claras y responden a la baja de aranceles. La simplificación de los trámites de importación permitió que productos antes considerados de lujo hoy tengan precios competitivos frente a los artículos ensamblados nacionalmente.
Nielsen destaca que el público argentino ha decidido volcar su capacidad de gasto en bienes durables. La percepción de una mejor relación precio-calidad en los productos importados es el motor principal detrás de estas nuevas cifras de venta.
El comercio en Argentina está en una fase de redistribución del gasto. El dinero se está moviendo desde la producción nacional protegida hacia el mercado de importación eficiente, buscando maximizar el poder adquisitivo del salario actual.
Para el comerciante tradicional, el reto de reconversión es gigantesco. Deben encontrar nichos específicos donde la cercanía y el conocimiento del cliente local sigan siendo una ventaja competitiva real frente a la frialdad del algoritmo internacional.
No hay dudas de que más allá de las ideologías, la apertura impulsada por el gobierno ha forzado a todos los actores a salir de su zona de confort. Este proceso acelera una modernización que promete un mercado más transparente para el consumidor, aunque el costo social sea motivo de debate.
En Mendoza, la situación sigue bajo vigilancia activa por parte de las cámaras empresariales. Las reuniones en Casa de Gobierno continuarán siendo el espacio para intentar amortiguar el golpe de la apertura en los sectores más vulnerables. Aunque el gobernador Alfredo Cornejo y sus ministros siguen haciendo equilibrio en sus respuesta. Por un lado admiten que comprenden y comparten sus lamentos, pero por el otro se muestran alineados con las políticas de Milei. Un poco por convicción, otro poco por conveniencias económicas (conseguir más fondos nacionales), políticas (no desentonar con el electorado mendocino) y electorales (los votos y las encuestas mandan).
En cualquier caso, el equilibrio entre el acceso a mejores precios y la protección del empleo local es el gran desafío. Milei, con sus ideas apuesta a que la libre competencia sea el motor definitivo para sanear la economía y el comercio nacional. Cueste lo que cueste.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.
Fuente: https://mendozatoday.com.ar/2026/01/30/comercio-temu-shein-importacion-ropa-usada-granel/


